3-11-21
Las empresas, afectan a su entorno como el entorno moldea situaciones para las empresas. Estos factores externos pueden ser para las empresas según sea el caso, palanca o atasco, y se clasifican por grupos en, económico, político y legal, demográfico, social, competitivo, global y tecnológico.
En el documento The Effect of Gun Violence on Local Economies (El Efecto de las violencia con armas de fuego en las economías locales), publicado en el 2016 por el Urban Institute (Instituto de Estudios Urbanos en EEUU, tras un estudio sobre el tema, se sugiere que las industrias minorista y de servicios podrían ser afectados de manera desproporcionada por los niveles de violencia armada, y piden tener en cuenta a estos subsectores económicos, que son los más cercanos a la gente, como prioridad en los temas de seguridad, pues son más vulnerables en cuanto a que participan del entorno directo donde se desarrollan los hechos o actividades delictivas, violentas o inseguras.
Existe una encuesta que creo se puede extrapolar en sus resultados a estos pequeños y medianos negocios establecidos en zonas inseguras, se hizo en el 2012 por la Sociedad para la Gestión de Recursos Humanos – SHRM en sus siglas en inglés-, en la que se estableció que los episodios violentos no solo afectan al negocio como persona jurídica, sino también afecta a los empleados. “De las empresas que participaron en la encuesta, el 29% afirmó que la moral disminuyó como resultado de estos hechos y el 28% recibió quejas de que los empleados se sentían menos seguros y protegidos. El mismo número de empresas también mencionó una caída en la productividad y una menor confianza entre los empleados”, anota la SHRM.
Ahora bien, dejamos aquí la ya evidente relación de la posibilidad de tener empresas sanas en entornos que brinden seguridad, tanto para sus operaciones como para quienes en ella trabajan, así como la mayor vulnerabilidad de lo que podríamos listar como pequeños negocios de barrio, plazas de mercado, y zonas de comercio, por razones de su ubicación y mayor y permanente contacto con los hechos o actividades de inseguridad.
Pasamos entonces a desarrollar por qué la seguridad es un elemento clave para la gobernabilidad local y la gestión del territorio, y bajo esa gestión, subyacen por supuesto los elementos para el desarrollo económico y empresarial.
El mundo de lo publico esta limitado por las competencias, y en este caso, la seguridad representa para los municipios ciertas restricciones, pues realmente el goce y garantía de ella como misión esta a cargo del Gobierno Nacional; esta situación deja a los municipios como mediadores entre sus habitantes y quienes deben garantizar efectivamente su desarrollo, de manera que solo en vista de los procesos descentralizadores, aparecen tímidamente en algunos aspectos como la gestión de elementos o infraestructura de seguridad para uso de la Policía, que como todos sabemos, es Nacional.
Sin embargo, una cosa es el papel en el ámbito de las competencias, otra la voluntad en el ánimo de las administraciones, y una tercera e ineludible, la representatividad cercana – y conurbana, me atrevería a agregar- que los mandatarios locales y sus equipos deben a sus paisanos.
Estos tres elementos, nos pueden permitir entender lo que se ve reflejado en las encuestas de percepción en materia de seguridad; es decir, si una administración municipal, primero, desarrolla sus competencias; segundo, si se esfuerza más allá de ellas – las competencias-, a través de toma de decisiones y puesta en marca de programas que sí hacen parte de su competencia directa en materia de seguridad ciudadana – que es algo así como la hija pequeña de la seguridad-, como por ejemplo actividades de prevención del delito con jóvenes, o botones de pánico para violencia contra las mujeres; y tercero, si logra interesarse para gestionar – y aquí también importa la profundidad y ahínco con la que gestione-, las cada vez mayores presiones de sus conciudadanos en esta materia, usando los dos primeros elementos.
Leí una definición que me pareció pertinente, y es que “una sociedad es insegura si no tiene garantizadas las oportunidades para desarrollarse” (García Ortiz, Grisela. 2020). Y no hay como desarrollarse sin el concurso de la empresa, de esa inversión que al ser privada no está amarrada a los vaivenes de lo público, y que por tanto solo depende de la capacidad de gerencia y las habilidades comerciales. Esa capacidad para generar negocios en un entorno estable – aquel en el que hay oportunidades para todos-, y seguro – lo que incluye el bienestar social-, debe ser una obsesión de todos.
BORIS F. ZAPATA ROMERO



