05/07/23
En un país donde la superficialidad interpersonal se ha vuelto moneda corriente en las conversaciones, resulta preocupante que esta tendencia se refleje también en el discurso político. Los candidatos evitan abordar temas importantes y prefieren mantenerse en la superficie, eludiendo las necesidades y preocupaciones sustanciales de la sociedad. Esta falta de profundidad en la discusión política plantea serias interrogantes sobre el compromiso de nuestros líderes con la búsqueda de soluciones reales a los problemas que enfrentamos.
El fenómeno de la superficialidad en la política puede ser atribuido a diversas causas. Estrategias políticas para evitar controversias, mantenerse en temas populares o atraer a un público más amplio pueden ser algunas de ellas. Sin embargo, no podemos pasar por alto que también sea falta de preparación, conocimiento o interés real por abordar los problemas complejos que enfrenta nuestra comunidad y nuestro país.
Investigadores como J. L. S. J. Vliegenthart y C. R. Jacobs han examinado esta superficialidad en el discurso político, evaluando la profundidad de los temas tratados. Sus estudios analizan la cantidad de tiempo dedicado a discutir temas clave, la complejidad de los argumentos presentados y la cantidad de detalles proporcionados sobre políticas específicas. Estos análisis revelan una tendencia preocupante hacia la superficialidad en las comunicaciones políticas.
Sin embargo, esta superficialidad en el discurso político no es un problema exclusivo de los candidatos. Como electores, también tenemos nuestra responsabilidad. Es fundamental que nos informemos sobre las posturas y propuestas y tomemos decisiones basadas en nuestras propias prioridades y valores. No podemos permitirnos distraernos fácilmente, y si exigir un compromiso real con los temas importantes y una atención genuina a nuestras necesidades y preocupaciones.
La reciente revelación del DANE de las cifras sobre la inseguridad alimentaria en el Caribe colombiano, donde la escala de experiencia de inseguridad alimentaria promedia en 14.1 en su definición de «grave», contrastando con la media nacional de 4.9 en la misma categoría, nos debe hacer reflexionar. Esta disparidad evidencia una desigualdad regional en la producción, el acceso a alimentos y recursos relacionados -como la infraestructura productiva-. Es hora de que los líderes políticos, académicos, sociales y del sector productivo muestren empatía y se comprometan a abordar esta problemática de manera profunda y sostenida.
En casos como Brasil, China y Malawi, hemos visto que es posible superar problemas similares a través de políticas integrales que abordan el acceso a recursos, la promoción de sistemas alimentarios inclusivos y la implementación de programas de protección social. Necesitamos que nuestros líderes se inspiren en estos ejemplos y trabajen de manera colaborativa para implementar soluciones concretas y sostenibles.
Es momento de dejar de lado la superficialidad y comprometerse en discusiones y acciones significativas. Instamos a los líderes políticos a que se aparten de las estrategias vacías y se comprometan con propuestas sustanciales y políticas concretas.
Y así mismo, que entiendan que la era del mesianismo llegó a su fin. Deben rodearse de los otros liderazgos importantes, los académicos, sociales y del sector productivo, para que los acompañen a que utilicen su conocimiento y experiencia en generar soluciones innovadoras que aborden los desafíos complejos que enfrentamos, presionar por cambios significativos, e impulsar políticas basadas en evidencia que promuevan undesarrollo sostenible.
Boris F. Zapata Romero
Consultor en Competitividad | Desarrollo Económico | Gerencia Estratégica



