Boris F. Zapata Romero

Empresa / Desarrollo / Comunidad

NO CAUSEMOS EL EFECTO DEL PERRO Y SU REFLEJO

29/12/20

Todos tenemos derecho a opinar. Opinar no significa conocimiento de un tema, es así como se opina sobre lo divino y lo humano, sin mayor prisa y responsabilidad, en cualquier esquina.

Por el contrario, conceptuar si implica conocer con alguna profundidad, y tener alguna responsabilidad, lo que se expresa, más aún cuando se tiene acceso a un micrófono con alguna investidura, sea del sector público, privado o gremial, pues supone algún tipo de liderazgo y representación.

Decir que un producto agropecuario, sea cual sea, tiene las condiciones optimas de producción, basado en solo en la perspectiva de los factores bióticos, relaciones entre especies, y abióticos, clima y suelo, es desconocer en la profundidad que lo merece, cuales son los factores determinantes de la productividad agropecuaria.

Los pronunciamientos sueltos de ProMontería de estos días, primero, no están aplicando la lógica adecuada a las situaciones inherentes al desarrollo económico del reglón agropecuario, pues toda particularidad que recaiga bajo lo que significa la asignación, combinación, eficiencia en el uso y gestión de los recursos de producción, así como el análisis de la productividad marginal, corresponde a aspectos económicos de la producción agropecuaria que deben tenerse en cuenta. Producir en lo agropecuario, no es ni cerca parecido a comprar mercancía y anaqueles, arrendar un local y comenzar a facturar las ventas.

Y segundo porque desconoce otros factores de productividad agropecuaria, los que no se reflejan en los mapas de la UPRA que parecen ser su única fuente, como los servicios “no agropecuarios”, entre los que están la cadena de abastecimiento, la de comercialización, los servicios financieros, y muchos otros, como los derivados de los bienes públicos agua, seguridad y vías, que influyen en la productividad del sector.

De otro lado, dejar suelto el comentario que no somos competitivos en el sector cárnico, y que implica como si fuera lo mismo que usamos tierras con mayor aptitud para lo agrícola en ganadería, con que no tengamos las condiciones para ser productivos en ganadería, desconociendo entre tantas cosas, que entre los factores determinantes para abordar una producción en cualquier línea, existe un lugar especial para las habilidades y conocimientos adquiridos, eso que se conoce conceptualmente como el “saber hacer”, y que en materia ganadera, tanto por historia como por condiciones antropológicas, Córdoba es claro que sabe.

Querer alumbrar como un faro en la penumbra el camino del desarrollo económico, implica conocimiento, discernimiento y ponderación, pues no se puede causar sin querer, como ya ha ocurrido incluso en tiempos recientes, el efecto de la fabula de Esopo del perro y su reflejo.

BORIS F. ZAPATA ROMERO

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