Boris F. Zapata Romero

Empresa / Desarrollo / Comunidad

EN LAS MISMAS, OJALÁ NO PARA LO MISMO

14/01/21

Llegó el tan esperado 2021. “Año nuevo, vida nueva”, se tararea en casas y calles, haciendo eco de una vieja y pegajosa canción; es como si de las 12 de la noche del 31 de diciembre a las 0:01 horas del 1ro de enero, existiera una especie de bula papal, una de esas que borraba los pecados y excesos de un tajo, y permitía presentar a un hombre nuevo, dispuesto a hacer las cosas bien.

No voy a controvertir ese sentimiento de alivio instantáneo que algunos experimentan, en especial después de un año tan des…proporcionado. Digámosle así, para evitar perder la compostura y evitar me jalen las orejas en la casa. Sin embargo, si es importante advertir que seguimos, y seguiremos en terrenos pantanosos por mucho tiempo más, ya con la ventaja de la experiencia, por supuesto.

Me quiero detener en eso de que la experiencia es una ventaja. Lo anoté ligeramente, ahora que lo pienso bien. No a todos se les convierte automáticamente, lo vivido, lo sufrido, lo experimentado, en una ventaja, pues no todos tienen el compromiso con su propia vida, de reflexionar sobre los acontecimientos vividos, y extraer de ellos algún tipo de conclusión o aprendizaje, que es lo que se convierte en ventaja para quienes si hacen esas reflexiones.

De otro lado hay que saber que, en el terreno pantanoso, un habitante más es el virus del Covid. Ya hay es que saber aguantarse tan incomodo vecino, y eso implica aplicar los controles adecuados de bioseguridad para que la vida pueda en medio de todo seguir su curso; no como parecen entenderlo muchos, que, ya que se va a quedar por el vecindario, entonces lo invitamos a la casa. Eso es como saber que hay un perro bravo por donde debemos pasar, y en vez de tomar la otra acera, preferimos ponerle el pie para que nos muerda, y salir de eso.

Dicho lo anterior, debe pasarse a examinar los efectos colaterales de la pandemia, en lo que respecta a la economía, al empleo y al desarrollo, y bajo el entendido que los liderazgos políticos no pueden darse el lujo de no aprender, el nuevo año los debe llevar a pensar en cómo puede aplicarse un modelo de desarrollo de distribuya mejor los ingresos y que permita un crecimiento de todo el conjunto nacional, con mitigación, y ojalá ausencia, de daño ambiental.

No se trata solo de esperar las modelaciones de los economistas del centro del país, sino de ser proactivos en sus territorios y apoderarse de su papel de agentes de cambio, así que el primer truco para ese ejercicio de liderazgo político es entender que, si se hace lo mismo se tienen los mismos resultados; de manera que toca convocar a construir esos derroteros a la academia, los liderazgos sociales y comunales y el sector privado, para que se encuentren caminos distintos a los que ya se sabe concluyen en pobreza, exclusión, violencia y degradación del medio ambiente.

De todo corazón espero sea para cada uno de ustedes, un feliz año.

BORIS F. ZAPATA ROMERO

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