Boris F. Zapata Romero

Empresa / Desarrollo / Comunidad

Bioeconomía y agenda caribe de innovación

2/9/22

La Región Caribe, y en general el país, es reconocido por su alta biodiversidad, dentro de la cual se reconoce una serie de recursos susceptibles de aprovechamiento como ingredientes promisorios para el desarrollo y fortalecimiento de sectores industriales.

Sin embargo, no evidencia una transformación significativa de productos y servicios basados en los servicios ecosistémicos, ni perspectiva alguna que a través de la tecnología se desarrollen estrategias enfocadas en el crecimiento económico y la generación de nuevas fuentes de empleo calificadas, que podrían desprenderse de actividades bioeconómicas como la biofarmacia, la nutracéutica, el bioturismo, la biorefinería, la biocosmética, entre otras.

Todo esto a pesar de ser conocedores de los niveles de miseria que se registran históricamente; por ejemplo, el departamento de Córdoba a fecha 2021, según las cifras reveladas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas – DANE, tiene cifras que apuntan a que el 59,4 de los hogares se encuentran en pobreza monetaria – que es lo mismo que decir que si pagan servicios no comen o si comen no pagan servicios-o que estamos en una de las pocas zonas en las que retrocede el porcentaje de clase media, que fue un logro de América Latina la última década, encontrando en Montería, que es su capital, diferencias negativas entre 2020 y 2019, con una afectación de 26.073 hogares.

Existe una característica en la región que debe ser señalada, y es que respecto de los grupos de actividades del sector primario (minería, agricultura y ganadería), a pesar de que la minería (el primer grupo) cuenta con una alta participación en el valor agregado y baja en la mano de obra, en el sector agropecuario ocurre lo opuesto ya que tiene bajo aporte al valor agregado pero una mayor participación en la mano de obra total.

Esa relación inversa tiene que ver con que este sector hoy no agrega mayor valor, y la mano de obra es no calificada, características propias de la improductividad. De acuerdo con las cifras de la Evaluación del Potencial de Crecimiento Verde (DNP, Fedesarrollo, GGGI y PNUMA, 2017) en Colombia, la productividad de la tierra es de tan solo 33.000 US$/Km2 de tierra arable, cifra es muy baja comparada con la del promedio de países de ingresos medio alto, que es de 86.000 US$/Km2, y la de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico – OCDE, que ronda por los 179.000 US$/Km2.

Esa improductividad se cierra en un círculo vicioso de pobreza, al no haber incentivos para que llegue inversión privada y asentamientos de empresas.

Un análisis de Libertank, publicado hace unos días, que tomo como base del informe de dificultades monetarias por departamentos del DANE en 2021 evidencia que la pobreza y la cantidad de empresas por regiones tienen una relación inversamente proporcional. Es decir, a mayor cantidad de empresas menor es el índice de pobreza, razón por la cual Barranquilla, que no el Atlántico, es la cara a mostrar del caribe.

Las deficiencias en la productividad y la competitividad en el uso y transformación de los bienes ecosistémicos, y por lo tanto la agregación de valor que se desprende de ello, tienen como elemento común la falta de la adopción de políticas de ciencia, tecnología e innovación.

En ese sentido, el proyecto de esta primera Misión Bioeconómica Caribe Sur (Córdoba, Sucre y Bolívar), se estructura sobre identificar la creación de valor agregado en la conversión de los recursos biológicos en nuevos productos que, por ejemplo, maximicen la eficiencia en el uso de la biomasa, un correcto uso del suelo, procesos de producción circular, o sistemas agrícolas inteligentes, como parte de la implementación de un modelo de bioeconomía contextualizado en las características biofísicas del departamento, así como en los saberes ancestrales de nuestras comunidades étnicas y campesinos.

De otra parte, con el fin de afectar positiva y estructuralmente las cadenas productivas -la bioeconomía para mi entender implica fortalecimiento en cadena- se plantea con los insumos recolectados de la Misión, crear una agenda de innovación fundamentada en atacar debilidades identificadas en las áreas de producción, transformación, mercadeo, logística y las actividades conexas de desarrollo del conocimiento.

Desde el planteamiento de la agenda de innovación de esta Misión, se deben apuntalar las siguientes líneas estratégicas que buscan aumentar la competitividad y productividad de la región, en los siguientes campos: investigación, innovación y desarrollo (I+D+i), formalización empresarial de los procesos productivos, desarrollo de productos y servicios basados en la biodiversidad, ruta de comercialización de productos sostenibles, desarrollo de sistemas de información y trazabilidad, y conversión de los saberes ancestrales a lenguaje científico.

Esperemos que se pueda desarrollar esta mega tarea, un propósito que debe sumar a todos, para que la senda del crecimiento sostenible no siga siendo una posibilidad remota, y más bien sirva para acercarlo al presente de una región que merece mejor destino.

BORIS F. ZAPATA ROMERO

  • ENTRE LOS VIVOS, LOS NIÑOS SON VÍCTIMAS
  • INTELIGENCIA ARTIFICIAL EL FUTURO-PRESENTE
  • SIGA MIRANDO PA’OTRO LADO