Boris F. Zapata Romero

Empresa / Desarrollo / Comunidad

Transformación digital, más que computadores y chips

23/11/22

La pandemia nos ha hecho más conscientes de las brechas estructurales y de los retos de competitividad, por eso es tan importante el llamado tanto de la Misión de Sabios en el 2020, en cuanto a que Colombia haga una apuesta por la ciencia, la tecnología y la innovación, para ir disminuyendo los conocidos atrasos de productividad frente a las economías del mundo, y así enfrentar los grandes retos económicos, sociales y ambientales existentes, adaptando y adoptando tecnologías en el sector productivo y la sociedad en general.

El sector productivo afronta hoy más que nunca el desafío de crear nuevos modelos de negocio, ya que lo digital ha pasado a ser parte de la cotidianidad, y en ella, los bienes y servicios digitales hacen parte de esta nueva realidad.

A pesar de eso, son contadas las empresas, con más buena intención que preparación, las que están organizando sus propias transformaciones digitales, casi todas desde la lógica del mercadeo digital.  Para ser competitivos en la economía de lo digital, la transformación que se requiere debe ser integral, y con ella debe replantease como se ve al cliente, al proveedor y al mismo equipo de trabajo, así como la forma de relacionar los activos tangibles e intangibles, con la creación de valor. Esos cambios de paradigma deben adentrarnos en un estadio mayor de sofisticación y diversificación de la producción nacional.

En esa materia hay trabajo que hacer en el país, el Centro de Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, señaló que en el 2021 en sofisticación de los negocios el promedio de la OCDE, es de 0.72, en Colombia es de 0.13. El Consejo Nacional de Competitividad nos recordó hace poco en su informe que la sofisticación y diversificación de la producción, está asociada al crecimiento de la productividad y del ingreso, entre otros motivos porque la producción de bienes más complejos promueve la difusión tecnológica, así que es necesario apuntar con determinación a fortalecer e incentivar la actividad empresarial, en todas sus aristas, para mejorar los índices de desarrollo económico.

El desarrollo económico es muy a menudo el producto de varios cambios sociales. La transformación digital es una de las manifestaciones más recientes de tal cambio. Por ello, venimos desde la Corporación Innovation Hub en asocio con Gateway Montería TI, una maravillosa empresa de base tecnológica de la región, adelantando una investigación que permita tener un Mapa de Ruta para la transformación digital en Córdoba, y entender las implicaciones de su adopción en términos de competitividad y sostenibilidad.

Para hacer estos ejercicios de concientización y motivación al cambio, es necesario recurrir a las comparaciones. Para tener un referente dentro del mismo país, lo voy a hacer entre Córdoba y el departamento del Meta.

Córdoba, contó con un PIB departamental en el 2020 de 20.570 millones de pesos, eso es 1,8% del PIB nacional, en una población de 1.844.076 habitantes, de los cuales 1.3 millones, eso es el 73,2, son población en edad de trabajar (de los cuales 704 mil lo hacen). En Córdoba el PIB por trabajador es de 26.888.938 millones.

De su lado, el Meta, con un PIB departamental en el 2020 de 39.459 millones de pesos, eso es 3,1% del PIB nacional, en una población de 1.072.412 habitantes, logra representar por trabajador un PIB de 83.928.574 millones.

Muchas son las razones, pero en lo que aquí atañe, el de la transformación digital para la competitividad, y siguiendo con el ejercicio de comparación, encontramos que a 2022 la “densidad empresarial” en Córdoba, así como el “ecosistema innovador” y la “adopción TIC”, fueron calificadas con 0.96, 0.95 y 2.72 respectivamente, mientras que esos mismos agregados para el Meta, obtuvieron en el mismo periodo, calificaciones de 4.60, 1.51 y 4.01.

Por su puesto que la pregunta a continuación es ¿Cómo se logra?, a lo que me suscribo a la recomendación contenida en el Index de Competitividad 2022, cuando invita a aumentar la productividad mediante capacitación de recurso humano, transferencia de tecnología, la transformación digital, lo que a la larga aportará a la competitividad de todas las cadenas de valor.

Al revisar la literatura que define la transformación digital, que varían según las perspectivas y percepciones, encontramos la de McKinsey, que indica que la transformación digital es la reorganización de la tecnología, los modelos comerciales y los procesos para garantizar nuevas formas de crear valor.

A lo que me refiero es que, si para el 2050 se espera que 2/3 de la población mundial vivirá en áreas urbanas, lo que implica la profundización de tendencias en materia agroalimentaria y los servicios conexos a ella, en lo que se refiere a este departamento que se jacta hace 60 años de ser potencial agropecuario, si no adopta una postura más proactiva en materia de productividad y competitividad, verá como les venden a sus hijos la comida transformada, ya ni siquiera con productos de su tierra.

Por lo tanto, la transformación digital ciertamente no se trata solo de disrupción o tecnología. La transformación digital es el cambio cultural de la sociedad, representada en su ecosistema socio empresarial, a través de una integración profunda de tecnologías, procesos y competencias digitales en todos los niveles.

BORIS F. ZAPATA ROMERO

Consultor en Competitividad y Desarrollo

  • ENTRE LOS VIVOS, LOS NIÑOS SON VÍCTIMAS
  • INTELIGENCIA ARTIFICIAL EL FUTURO-PRESENTE
  • SIGA MIRANDO PA’OTRO LADO